Cartel de la huelga europea. Por una vez se celebra la huelga al tiempo en todas las CC.AA.

Mañana 14 de noviembre ha sido convocada una huelga general europea para protestar contra los programas de austeridad. Única respuesta de la mayoría de gobiernos europeos para responder a una crisis, provocada en buena medida por sus políticas de expansión continua, de desarrollo financiero y de crédito desmesurado.

Mañana es un momento para protestar, para perder nuestro dinero no trabajando por un fin loable. Es un buen momento para reclamar lo que los Estados y Europa deben garantizar: una calidad de vida suficientemente buena para que las personas puedan tener una vida digna. Vivienda, educación, salud, trabajo, cultura y ocio suficiente para que vivir sea digno, para que cada individuo pueda ser socialmente útil, para que cada individuo reciba de la sociedad aquello que le corresponde, para que el dinero y el crecimiento continuo no sean los parámetros absolutos.

Sin embargo, hemos llegado a tal nivel de dejadez e irresponsabilidad, que lo anterior aparece como una verdadera Revolución. La destrucción del Estado de bienestar se ha hecho, se está haciendo, en muy pocos años, de golpe y sin contestación. La Revolución que supone detener el desastre supone igualmente cambiar nuestra cosmovisión, cambiar nuestra manera de ver y de querer el mundo. Es una Revolución, será larga y será difícil, pero el planeta, como sus habitantes, ya está agotado. Que la huelga, la protesta, sea un primer paso o una simple nota a pie de página depende de que los ciudadanos comiencen a actuar como tales. Hay que olvidar los opios futboleros, cotilleos, la sed de sucesos sangrientos y farándulas sin interés, hay que preocuparse por los salarios, los impuestos, las leyes y la política.

Pero cuidado, ¡ay de nosotros si nos confundimos y atacamos sin piedad la Política! ¡Ay si pensamos que los malos políticos son la Política! ¡Exijamos que los políticos defiendan los intereses de la sociedad, exijamos que sean honrados e inteligentes, capaces y voluntariosos! ¡Demandémosles que no tengan miedo a los poderes fácticos y que separen la religión del Estado! ¡Obliguémosles a que las banderas sean sólo un trapo entre otros! Deben ganarse nuestro respeto y su sueldo, pero no olvidemos que somos nosotros los que les escogemos.

Cuidado si pesamos que el mal es la política, cuidado, porque los buitres ya acechan, y su alternativa es el nacionalismo: el grande español y el pequeño separatista. Y su continuación lógica la tiranía. La política es un bien indispensable, es el poder de los que no tienen poder, es la herramienta para que el humilde, el paria, el mudo, puedan gritar. Gritemos pues, pero gritemos con criterio. Por favor que no nos vuelvan a engañar

Noviembre 2012