Uno de los pozos de extracción y los liquidos tóxicos que se utilizan para la fracturación. Foto de Anne-Marie de Carufel.

Uno de los pozos de extracción y los liquidos tóxicos que se utilizan para la fracturación. Foto de Anne-Marie de Carufel.

Continúa la recuperación de los textos escritos y publicados antes de la aparición de nuestra página Geopolíticas Agitadas.

Hoy volvemos a presentar un texto que combina todo el interés y todos los problemas de la geopolítica. Intereses económicos, límites energéticos y soluciones que pueden convertirse en pesadillas. Una vez más, el beneficio económico a corto plazo, de unos pocos es capaz de causar graves problemas ecológicos y sanitarios a largo plazo. Si los beneficios son privatizados rápidamente, los costes eventuales serán socializados con descaro. Al mismo tiempo que se desmantela en Europa el Sistema de Bienestar Social instaurado tras la II Guerra Mundial, son obviados los costes sanitarios y laborales de la extracción del gas de esquisto o pizarra mediante la fracturación hidráulica (fracking).

Frente a procesos irreversibles la sociedad se muestra torpe e incapaz. Ni los políticos, ciegos ante la tentación por mantener un poder vacuo e inútil; ni las empresas y el sector financiero obsesionado en la rentabilización acelerada del capital, cueste lo que cueste y aunque el resultado último sea la destrucción del capitalismo; ni los ciudadanos atenazados por el miedo y domados por opios diversos, cuestionan recetas fallidas recurrentemente. Ante la disyuntiva entre un consumo inteligente y ecónomo en energía y un crecimiento geométrico ilusorio y peligroso, parece que ya hemos tomado partido. El peor partido.

El artículo que presentamos se publicó el 7 de junio de 2011 en Blog-francia.com
Para leerlo pinche en el siguiente enlace: Los peligros del gas de pizarra.