Cuando las medidas que se toman para resolver una situación no hacen más que agravarla y, cuando los responsables de tales medidas se obcecan en continuar su carrera hacia delante, nos encontramos ante un círculo vicioso. La crisis económica actual puede reducirse someramente a está imagen griega. Griega doblemente, por su origen filosófico y por la destrucción social y política de la Grecia actual, que aunque no tenga mucho que ver con la Grecia del siglo V a. C, lleva el mismo nombre.

Sobre las causas se ha hablado mucho, ignorando a quienes criticaban nuestras acciones, y los vanos sueños. Nos damos por vencidos, pensemos en las soluciones. Las medidas económicas, por tanto, políticas y sociales, que son impuestas a los países europeos (y pronto a los otros) en crisis son tan claras y tajantes como incapaces de resolver el problema.

¿Atardecer griego?. Foto de Pinox67 en flickr.

Y, sin embargo, se reincide en la misma receta, sin intentar otras medicinas, sin atacar a la raíz del problema. En una sociedad basada en el consumo, si éste se recorta de forma radical, si no existen incentivos a la producción y las exportaciones son imposibles, los recortes sólo suponen reducir aún más el consumo, la producción y la inversión. Por no hablar de la deuda. Un circulo vicioso puramente capitalista, liberal si prefieren. Grecia nunca podrá pagar si le retiramos sus medios de pago. Aumentando la presión política, reduciendo su financiación, fragilizando a su Estado y, permitiendo que dicten sentencia instituciones que son parte del mercado financiero, como las agencias de cotación, su suerte está echada. Si lo que se quiere es provocar la privatización del Partenón para abrir dentro una boutique de lujo o provocar revueltas, favoreciendo la violencia ciega y los partidos radicales antidemocráticos, bravo, porque es lo que se está haciendo.

Pero Grecia sólo es el principio del fin de una Europa sólida, de un bastión de democracia que equilibre a los imperios norteamericano y chino. Una Europa fuerte es una Europa de Estado de Bienestar, un ejemplo a seguir por los países emergentes. Si Europa fracasa, no será China ni la India ni Brasil los que propongan sistemas más justos de reparto de la riqueza o del poder. No serán ellos los que desarrollen una idea de sociedad donde oportunidades, derechos y obligaciones sean proporcionales a las capacidades y las riquezas de cada uno; sociedades libres de religión y comunitarismo, de castas establecidas y lobbies omnipotentes. La crisis se manifestó en 2008, hoy cuatro años después, los ciudadanos, las empresas y los políticos, nuestras sociedades, han mostrado su incapacidad.

El ciudadano frente a su destino, abandona el poder. Foto de Manuel Weidenauer en Flickr.

Esa incapacidad manifiesta se ha plasmado en la elección de aquellos que debían solucionar el entuerto. Sin crear estupor, los elegidos fueron los mismos responsables de la crisis. Hoy parece que despertamos de la resaca provocada por las decisiones alocadas y tomadas sin reflexión, tarde como siempre. Entre tanto, todos los partidos de gobierno, siguiendo las consignas de los magnates de las finanzas, han hecho pagar a los que menos posibilidades tenían de oponerse. Los que menos habían colaborado en el desastre. Como era de esperar, en una sociedad sedada e inutilizada, pero que vive en democracia y, por lo tanto vota, la gente se ha dejado convencer por aprendices de tirano, expertos en sacar del basurero de la historia las peores plagas. Los ejemplos son muchos y probablemente cada vez sean más. Parece que estamos en 1933, cuatro años después del crack del 29.

Mayo 2012