¿Votar o no votar?

Hoy se celebran elecciones regionales en dos comunidades españolas, Galicia y el País Vasco. En mitad del marasmo actual, en medio de tanta niebla, las luces de los faros no consiguen que sepamos dónde estamos y a donde de nos dirigimos. Tal vez los faros no fueron reparados cuando el tiempo fue bueno. Quizá no haya faros porque el dinero se gastó en otros fastos, inútiles ahora que necesitamos un punto de referencia. Sea como fuera el pasado ya no tiene solución.

Las elecciones siguen siendo un instrumento de gran poder, bien lo saben quienes las denostan o las utilizan para sus juegos malabares. Aunque no haya luz y no se vislumbre nada con claridad. Pero incluso en la oscuridad no todo tiene el mismo color, siempre hay opciones peores que las otras. Es triste no tener ilusión, pero es más triste dar el poder a los irresponsables, a los enloquecidos y a los dueños de la verdad.

Hoy seré corto, la jornada lo exige. Hoy durante unas horas, los malos políticos temblarán, los tiranos temblarán, los iluminados, los dueños del mundo, de nuestro pequeño mundo se retorcerán en sus poltronas. Durante unas horas, expectantes, esperarán. Confían en que todo siga igual, que los cambios sólo sean estéticos, nunca estructurales, que las masas se acomoden engañadas con cantos de sirena, con las mentiras de siempre contadas por otras lenguas.

El dibujante recién premiado, el Roto, descubre muy bien los mitos y las miserias ibéricas. En el fondo los problemas de toda la humanidad.

Hoy cada uno debe votar pensando en los cuatro años que se han terminado, imaginando los cuatro años que van a venir. Hoy los dueños tiemblan porque nos temen, no están seguros de que tomemos la decisión que les conviene. Es algo antiguo, y el paso del tiempo no ha cambiado ni el poder, ni los problemas. Los unos y los otros, temen que las elecciones no confirmen lo que ya han escrito en sus historias. Los ciudadanos tenemos mucho poder y, una vez más, nos equivocaríamos alienándolo. Las soluciones empiezan, con la dificultad de elegir a alguien que represente nuestros intereses ciudadanos, en la papeleta de nuestro voto. Bueno sería hacer nuestras las palabras tan repetidas y tan olvidadas del Discurso de Pericles:

“Nos ocupamos de nuestros asuntos privados, pero también de los asuntos públicos, y así gente de muy diversos oficios conoce perfectamente tales asuntos públicos, pues somos los únicos que no consideramos ocioso, sino inútil, al ciudadano que no participa de la vida en común” (1)

Cada voto debe ser una pequeña y sincera linterna.

Octubre 2012-10-21

Citas.
1- El historiador Tucídides pone estás palabras en boca de Pericles en 431 a.C. en su obra, Historia de la guerra del Peloponeso.