Mapa de África, un continente que crece y que hay que tener en cuenta.

Mapa de África, un continente que crece y que hay que tener en cuenta.

El continente africano está llamado a tener mucha más importancia en el siglo presente que en los anteriores. Su crecimiento demográfico, y el hecho de poseer buena parte de los recursos económicos (minerales, hídricos y agroalimentarios) junto a la aparición de nuevas potencias regionales dará relevancia e importancia al continente.

Nuevos poderes, sobre todo la República Sudafricana, pero también la República Democrática del Congo, Egipto, Tanzania, Nigeria, Angola, Argelia, Marruecos, se posicionan en un continente que se mundializa y se abre al comercio internacional, con todos sus aspectos positivos y negativos.

La presencia de nuevas potencias en el continente, China, La India, Arabia Saudí, Qatar, Brasil que se unen o substituyen a las antiguas potencias neocoloniales (Estados Unidos, Gran bretaña y Francia) modifica el panorama político y económico. África es un continente de diferencias. Las grandes diferencias económicas entre países más desarrollados, pero cuya riqueza esta repartida de forma desigual, como Sudáfrica o Marruecos y otros profundamente pobres. Las diferencias políticas entre democracias jóvenes, regimenes autoritarios, y democracias con tintes teocráticos. Las diferencias regionales entre el Magreb, el África occidental del Golfo de Guinea, el África central, Austral, Oriental y Oriente Medio. Todas ellas son elementos a tener en cuenta y que marcarán la pauta del futuro cercano donde África. Un futuro donde el continente puede integrarse en el mundo reduciendo las distancias sociales, modernizando su economía, protegiendo el medio ambiente y evitando la emigración, o donde puede recaer en un olvido que será sinónimo de crisis y conflicto.

Que el progreso sea verdadero y compartido, o que la riqueza continúe a concentrarse en manos de una élite que colabore con la enésima potencia neocolonial espoleando los dogmatismo “étnicos” o religiosos será la clave que orientará la geopolítica africana.

Libia es un ejemplo de intereses geopolíticos. La dictadura de Gadafi fue apoyada, después combatida para más tarde ser apoyada de nuevo por las democracias europeas y EE.UU. Todo en base a los vaivenes de los intereses coyunturales. En 2011 la repulsa contra un régimen tiránico es utilizada para justificar una invasión que hoy se niega en Siria. Sin embargo, una vez conseguido el derrocamiento de Gadafi tras una corta pero cruenta guerra civil, Libia desaparece de las portadas de los periódicos, mientras desaparece su petróleo y el país es abandonado a los señores de la guerra. La democracia no se aplica y ni se promueve y pasando página se mira hacia otro lado. Violencia, corrupción y fundamentalismo pululan sin control. Pura mala gestión geopolítica.
Libia, el caos tras la guerra, Maite Rico analiza la situación actual de Libia en este buen reportaje del 12 de octubre de 2013, publicado en El País.

Angola, la antigua colonia portuguesa ha superado décadas de guerra civil y de conflictos alentados por la guerra fría, la corrupción interna y la Sudáfrica el Apartheid para convertirse en una potencia regional africano. Mezclando extremos, es decir la parafernalia comunista y el capitalismo más salvaje, como en China, Angola se ha convertido en un poder emergente en África. Todo reposa en las riquezas naturales del país, sobre todo el petróleo pero también minerales y diamantes. De nuevo la tradicional maldición de la riqueza del subsuelo ahoga un país pobre con grandes diferencias de riqueza. La corrupción campa junto a las misiones de las grandes multinacionales y de gobiernos de todo el planeta (Europa, EE.UU., Rusia, Brasil, China, India) que aspiran a obtener una parte del pastel angoleño.

El artículo aunque ya un poco antiguo plasma muy bien la situación de la capital, Luanda, nueva frontera de ese oeste mítico donde reina el fúsil y parece que cualquiera puede hacerse millonario. En realidad, Luanda es uno de los lugares donde las tensiones geopolíticas del mundo se cristalizan.

Luanda, cara y pobre, de Francesc Relea, publicado por El País el 7 de noviembre de 2010.