Puente y complejo en la Reseva Natural de Nanjun en China.

Puente y complejo en la Reseva Natural de Nankun en China. Proyecto premiado del arquitectocolombiano Simón Velez.

La información es tan profusa y el tiempo tan limitado que es casi imposible mostrar todo lo que nos parece interesante en Geopolíticas Agitadas. Cada cual debe realizar su propia búsqueda para saber más, pero también debe repartir y expandir ese conocimiento. Así tal vez, la información más interesante y veraz substituirá al ruido tóxico de humo que no aporta nada pero llena los medios de comunicación y las conversaciones mundanas.

Dicho esto, vamos al objeto del artículo. Hoy divagaremos un poco por los materiales arquitectónicos. Tristemente la arquitectura utiliza a veces un lenguaje snob, elevado y voluntariamente clasista. Por todo ello esta ciencia social se ve a veces alejada de los intereses de la gente. El caso del bambú es un claro ejemplo. El bambú es una especie de gallina de los huevos de oro ya que todas sus partes son utilizables para la construcción, la agricultura, como combustible, paravientos, elemento antierosión, etc… Su crecimiento es rapidísimo y su solidez y resistencia tenaces. Además, el coste es muy bajo y crece en muchos países con bajos recursos. Todo ello lo hacen extremadamente atractivo y no sólo para la arquitectura.

Porque la arquitectura es la Opera de Sidney, Notre Dame de París y el Empire State Building, pero también una humilde cabaña de Tahití, una cuadra de Malí, o un almacén de en la pampa argentina. La arquitectura se debe ocupar sobre todo del bienestar de las personas que habitarán, utilizarán o trabajarán en los edificios que se construyan.

El arquitecto del bambú colombiano.

Simón Vélez es un arquitecto poco al uso. Sin gafas de diseño ni una cohorte de chupatintas y picapleitos que edifiquen más cláusulas que construcciones, es uno de los principales representantes de la arquitectura de bambú. Personaje controvertido y polémico aboga por combinar los materiales que están a disposición en cada región del mundo para construir estructuras útiles a sus habitantes. En Asía y América Latina el bambú es una de ellas.

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Iglesia de Pereira en Colombia, uno de los ejemplos de la arquitectura de Bambú de Simón Vélez. Foto de Jessica Silva.

El bambú no necesita ingentes cantidades de agua para crecer, y crece muy rápido (¡30 metros de un grosor similar en seis meses!) siendo tan resistente como el metal, pero más flexible que la madera. Además está al alcance de quienes poco tienen y permite edificar estructuras altas, sólidas y adaptadas a los climas tropicales. Todo con un esfuerzo y una inversión mucho más baja que las construcción de hormigón y ladrillo. Y por supuesto con una huella de carbono infinitamente menor. El desarrollo de la economía local, el empleo y un sistema agrario sostenible son posibles.

El arquitecto colombiano ha resuelto, -no es el único-, algunas dificultades técnicas al crear pequeñas pilastras donde se fijan los tubos de bambú evitando fisuras y garantizando estabilidad, soporte y desplazamiento de cargas muy pesadas. Las bóvedas de uno de sus edificios se lastraron con pesos de 800 kilos y la estructura ni se inmutó. Como colofón los edificios construidos con bambú resisten mucho mejor los terremotos y movimientos sísmicos justo en zonas de alta sismicidad. Más allá del personaje, que posee un carácter peculiar e ideas interesantes y a la vez polémicas, lo más importante es observar la posibilidad de utilizar “nuevos” materiales con costes bajos y amplios usos.

Como ocurre muchas veces Vélez ha usado el bambú para la construcción de casas de diseño encargadas por millonarios, y proyectos más propagandísticos que ecoeconómicos pagados por países como China. Con todo, las revolucionarias ideas de Vélez y de tantos otros arquitectos y urbanistas deben tenerse en cuenta para mejorar la calidad y la habitabilidad de nuestras viviendas y del resto de construcciones. Y sobre todo, para pensar la construcción desde puntos de vista más amplios, que no tengan en cuenta sólo la revalorización del capital.

Alternativas constructivas, alternativas sociales.

México, Costa Rica, la República Dominica, Estados Unidos (Puerto Rico), Indonesia, China y Japón ya están desarrollando laboratorios y experimentos para mejorar la solidez y crear un modelo de explotación sostenible y rentable. En la medida en que los objetivos sean más sociales que pecuniarios, el bambú junto a otros productos y materiales puede ser un alternativa de urbanismo, de agricultura y de economía social para muchas áreas del mundo. Conseguirlo es fácil siempre y cuando el modelo sea completo, es decir plantee la vida y la economía con variables humanas y sostenibles. Ahí reside toda la dificultad y la utopía.

En el video se habla del edificio más grande de bambú hasta la fecha, una fábrica de chocolate BIO en Indonesia.